Primate es una de esas películas que promete ser más de lo que finalmente entrega. Con una calificación de 6.5 estrellas, este thriller de 2026 se posiciona como un experimento interesante que no termina de despegar como debería.
La premisa es intrigante: Lucy, interpretada por Johnny Sequoyah, es una estudiante universitaria que disfruta sus vacaciones en una casa familiar en Hawái acompañada de sus amigos Hannah (Jessica Alexander) y Adam (Troy Kotsur). Lo que comienza como un retiro relajante se complica dramáticamente con la presencia de Ben, un chimpancé que vive con la familia. El giro oscuro que prometía el tráiler nunca termina de materializar de forma convincente, dejando a los espectadores esperando momentos de tensión que llegan de manera inconsistente.
Johnny Sequoyah entrega una actuación sólida en el rol protagónico, mostrando la vulnerabilidad necesaria para conectar con la audiencia, aunque el guión no le proporciona suficiente desarrollo psicológico. Jessica Alexander y Troy Kotsur cumplen sus funciones como personajes de soporte, pero sus arcos narrativos se sienten superficiales. La dinámica entre los tres amigos carece de la química que habría elevado el drama humano de la historia.
Lo más interesante de Primate es su ambientación hawaiana, que funciona como personaje casi silencioso pero muy efectivo. El contraste entre la belleza tropical y los eventos oscuros que se desarrollan crea una atmósfera única. Sin embargo, la dirección no aprovecha completamente este potencial visual para generar la tensión sostenida que el género requiere.
El verdadero problema radica en la inconsistencia tonal. La película alterna entre momentos de drama realista y secuencias que rozan lo absurdo, sin encontrar un equilibrio coherente. Los espectadores que disfruten este tipo de contenido podrían apreciar verla a través de plataformas como IPTV, donde servicios premium de películas ofrecen acceso a estrenos con mejor calidad de imagen.
Para quien busca un thriller psicológico cerebral y perturbador, Primate puede resultar decepcionante. Para el público casual que simplemente busca entretenimiento sin pretensiones, podría funcionar como opción de fin de semana. Su calificación de 6.5 es justa: una película competente pero forgettable que desaprovecha una premisa con potencial real.