¿Qué pasa cuando intentas reinventarte pero tu vida se cae a pedazos?
"Sin conexión" (2025) llega como esa película que promete mucho y entrega lo justo. Will Arnett es Alex Novak, un tipo que está en ese punto de inflexión donde todo se tambalea: su matrimonio con Tess (Laura Dern) se desmorona en silencio, la mediana edad golpea fuerte y, para colmo, decide que la comedia neoyorquina es la respuesta a sus problemas. Spoiler: no siempre lo es.
El conflicto central es genuino. Ver a un matrimonio desintegrarse mientras uno de los miembros intenta encontrar su "verdadero yo" en escenarios de stand-up comedy tiene ese toque de realidad incómoda que funciona. Arnett, con su particular torpeza de gestos, logra transmitir la desesperación de alguien que sabe que algo falta pero no sabe qué. Dern, por su parte, entrega una Tess que es más que la "esposa abandonada"—tiene aristas, dudas propias, y eso eleva el material.
La presencia de Andra Day como Christine, una compañera del circuito cómico, agrega una dimensión interesante al triángulo emocional que se forma. No es predecible ni cae en clichés obvios, lo cual es un acierto.
Pero aquí viene lo complicado: con una calificación de 6.5 estrellas, la película claramente no convence a todos. El ritmo es errático, hay escenas que se sienten alargadas innecesariamente, y el mensaje final sobre propósito y reinvención no termina de resonar con suficiente potencia. Los números de comedia de Arnett son mediocres por diseño (lo cual tiene sentido narrativo), pero aburren en pantalla. La dirección no logra encontrar el equilibrio entre drama y humor que tanto promete la premisa.
Lo bueno: Las actuaciones sólidas, especialmente la química (o falta de ella) entre Arnett y Dern que funciona perfectamente para mostrar la distancia matrimonial. El contexto de Nueva York y la escena de comedia están bien retratados.
Lo malo: Estructura narrativa predecible, ritmo desigual, y una resolución que se siente un poco tibia.
Si estás buscando contenido para una noche casual, "Sin conexión" es entretenimiento aceptable. Perfecta para verla a través de servicios como IPTV donde puedes pausar, retroceder y no sentir que desperdiciastes dinero en la sala de cine. No es terrible, pero tampoco es imprescindible. Es exactamente lo que su puntuación sugiere: decente, pero olvidable.