¿Qué sucede cuando la civilización se desmorona y solo quedan los ritmos del trance en mitad de la nada? Esa es la premisa inquietante que propone Sirat: Trance en el desierto, el debut de 2025 que llega con una calificación de 6.8 puntos y promete ser una experiencia visual desconcertante para los aficionados al cine de género.
La película sigue a Luis, interpretado por el experimentado Sergi López, quien viaja junto a su hijo Esteban (Bruno Núñez) hacia un destino que se desmorona rápidamente en el caos. Lo que comienza como un viaje se transforma en un descenso a una rave clandestina ubicada en las montañas áridas y casi fantasmagóricas del sur de Marruecos. El contraste es brutal: la soledad del desierto versus la energía hipnótica del trance electrónico.
Sergi López lleva el peso narrativo con la austeridad característica de sus roles, mientras que Bruno Núñez aporta la vulnerabilidad de quien se enfrenta a situaciones fuera de su comprensión. Completa el elenco Stefania Gadda como Steff, un personaje que probablemente representa el contacto con ese mundo desconocido que devora a los protagonistas.
Lo interesante de Sirat radica en su disposición a explorar territorios incómodos. El desierto marroquí se convierte en un personaje más: hostil, desértico, casi alienígena. La música trance funciona como una metáfora de desconexión, de pérdida de control, de sumisión a fuerzas que escapan a la razón. Es el tipo de propuesta que recuerda al cine experimental europeo, aunque con pretensiones más comerciales.
Con una puntuación de 6.8, la película claramente divide opiniones. Algunos la ven como una joya arriesgada; otros sienten que los elementos se desintegran bajo el peso de su propio concepto. Lo cierto es que no es convencional, y en tiempos donde el cine busca constantemente nuevas fórmulas, eso cuenta.
Si eres de los que disfruta el cine de género con aristas, Sirat: Trance en el desierto merece tu atención. Disponible a través de plataformas como IPTV que ofrecen catálogos amplios de películas independientes europeas, puedes acceder a producciones así sin esperar a estrenos limitados. Es ese tipo de film que genera conversación, aunque no siempre sea por las razones esperadas. La cuestión es si te atreves a perderte en el desierto sonoro que propone.