Day One (2026) es una serie que llega con la intención de sacudir, y lo logra parcialmente, aunque no siempre de la manera esperada. Con una calificación de 6.8 estrellas, esta producción de drama y misterio se posiciona como una propuesta interesante para quienes disfrutan de historias complejas que exploran los traumas digitales de nuestra época.
El punto de partida es potente: Ulises Albet, interpretado por Álex González, es un genio de la computación que se retiró del mundo tecnológico después de que su hermana se suicidara debido al acoso en redes sociales. Una década después, su amigo Samuel Barrera (Asier Etxeandia) lo arrastra de vuelta a ese universo que tanto rechaza. Es el tipo de premisa que promete explorar temas actuales y relevantes, algo que definitivamente necesitamos más en el entretenimiento.
Lo que funciona en Day One es su disposición a no romantizar la tecnología. En una era donde muchas series tratan internet como un lugar de oportunidades infinitas, esta apuesta por mostrar sus consecuencias oscuras resulta refrescante. Los seis episodios de su única temporada mantienen un ritmo que te mantiene enganchado, aunque hay momentos donde la narrativa se siente forzada.
Álex González entrega una actuación sólida como Albet, transmitiendo ese conflicto interno de alguien que posee el conocimiento para cambiar las cosas pero rechaza hacerlo. Asier Etxeandia complementa bien, aunque a veces el diálogo entre ambos suena más como expositivo que como conversación natural. Alba Planas completa el elenco con una presencia que, aunque no dominante, añade capas a la trama.
El principal problema radica en que Day One intenta abarcar demasiado en pocas horas. Los temas de acoso cibernético, venganza, redención y conspiración digital se solapan de manera que dilatan el impacto emocional que podrían haber tenido. Es como si la serie estuviera diseñada para plataformas de IPTV premium donde el contenido se consume en maratones, lo que funciona bien a nivel de entretenimiento, pero sacrifica la resonancia.
Para quienes buscan un drama que aborde la toxicidad digital sin ser panfletario, Day One ofrece suficiente. No es revolucionaria, pero tampoco es un fracaso. Es esa serie que ves, disfrutas mientras la consumes, y luego la recuerdas vagamente semanas después. Merece oportunidad, especialmente si eres fan de González o si los temas de cibercrimen te resultan magnéticos.